jueves, 16 de febrero de 2012

SAN JOSE

Presentacion de Jesus en el Templo
Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre prepara la fiesta de San José, el día 19 de marzo, dedicando al Santo Patriarca los 7 Domingos anteriores a esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San José. Hoy es el séptimo Domingo antes del 19 de marzo.
En la siguiente dirección de nuestro sitio podrá leer y/o imprimir una edición especial dedicada a contemplar los 7 gozos y dolores de San José en cada uno de estos 7 Domingos
Dios, en su providente sabiduría, para realizar el plan de la salvación, asignó a José de Nazaret, "hombre justo" (cfr. Mt 1,19), esposo de la Virgen María (cfr. ibid.; Lc 1,27), una misión particularmente importante: introducir legalmente a Jesús en la estirpe de David de la cual, según la promesa (2 Sam 7,5-16; 1 Cro 17,11-14), debía nacer el Mesías Salvador, y hacer de padre y protector para Él.

En virtud de esta misión, San José interviene activamente en los misterios de la infancia del Salvador: recibió de Dios la revelación del origen divino de la maternidad de María (cfr. Mt 1,20-21) y fue testigo privilegiado del nacimiento de Cristo en Belén (cfr. Lc 2,6-7), de la adoración de los pastores (cfr. Lc 2,15-16) y del homenaje de los Magos venidos de Oriente (cfr. Mt 2,11); cumplió con su deber religioso respecto al Niño, al introducirlo mediante la circuncisión en la alianza de Abraham (cfr. Lc 2,21) y al imponerle el nombre de Jesús (cfr. Mt 1,21); según lo prescrito en la Ley, presentó al Niño en el Templo, lo rescató con la ofrenda de los pobres (cfr. Lc 2,22-24; Ex 13,2.12-13) y, lleno de asombro, escuchó el cántico profético de Simeón (cfr. Lc 2,25-33); protegió a la Madre y al Hijo durante la persecución de Herodes, refugiándose en Egipto (cfr. Mt 2,13-23); se dirigía todos los años a Jerusalén con  el Niño y la Madre para la fiesta de Pascua, y sufrió, turbado, la pérdida de Jesús, a sus doce años, en el Templo (cfr. Lc 2,43-50); vivió en la casa de Nazaret, ejerciendo su autoridad paterna sobre Jesús, que le estaba sometido (cfr. Lc 2,51), instruyéndolo en la Ley y en la profesión de carpintero.

A lo largo de los siglos, especialmente en los tiempos más recientes, la reflexión eclesial ha puesto de manifiesto las virtudes de San José, entre las que destacan: la fe, que en él se traduce en adhesión plena y valerosa al designio salvífico de Dios; obediencia solícita y silenciosa ante las manifestaciones de su Voluntad; amor y observancia fiel de la Ley, piedad sincera, fortaleza en las pruebas; el amor virginal a María, el debido ejercicio de la paternidad, el trabajo escondido.
"¡Queridos hijos!, desde hace mucho tiempo estoy con ustedes y así, desde hace mucho tiempo, les estoy mostrando la presencia de Dios y de su infinito amor, el cual deseo que todos ustedes conozcan. ¿Y ustedes hijos míos? Ustedes están todavía sordos y ciegos; mientras miran el mundo que los rodea, no quieren ver hacia dónde se dirige sin Mi Hijo. No están renunciando a Él. Sin embargo, Él es la fuente de todas las gracias. Me escuchan mientras hablo, pero sus corazones están cerrados y no me prestan atención. No están orando al Espíritu Santo para que los ilumine. Hijos míos, la soberbia se está imponiendo. Yo les muestro la humildad. Hijos míos, recuerden: sólo un alma humilde resplandece de pureza y belleza, porque ha conocido el Amor de Dios. Sólo un alma humilde se convierte en un paraíso porque en ella está Mi Hijo. ¡Les agradezco! De nuevo les pido: oren por aquellos que Mi Hijo ha escogido, es decir, sus pastores." Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 2/2/2012

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