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sábado, 16 de julio de 2011
SAN SIMÓN STOCK, EL MENSAJERO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
SAN SIMÓN STOCK, EL MENSAJERO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Hoy también recordamos a San Simón Stock, un monje inglés que vio a Nuestra Señora bajo la advocación de Reina del Monte Carmelo y recibió de manos de Ella el Escapulario carmelita. San Simón Stock es, con San Elías profeta, uno de los enviados de María Santísima en la orden carmelita.
BIOGRAFÍA
Nació en Inglaterra. Desde mediados del siglo XIV las fuentes le aplican el sobrenombre “Stock”, con el cual relacionan el singular género de vida que habría observado antes de entrar en el Carmelo. Dice así la redacción larga del Santoral: “Antes de la llegada de los carmelitas a Inglaterra los esperó con espíritu profético, llevando vida solitaria en el tronco de un árbol: de ahí el nombre de Simón Stock con que es llamado”. Esta sobria noticia supone todo un poema de ascetismo, que los biógrafos posteriores intentaron poner de relieve con piadosas amplificaciones.
Pero hay un documento que nos invita más bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración que llevaban los solitarios del santo monte, “como abejas del Señor en las colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual”, según hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota: “Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz”. Con esta noticia concordaría el Viridarium de Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de concordarlas razonablemente.
Con el agravarse de la situación de los cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado a Europa. Algunos, los más “perfectos” (dice Grossi), tenían miedo a tal aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu; pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue reforzada con una aparición de la Santísima Virgen (Guillermo de Sanvico). Así en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a los diversos países de Europa.
A Inglaterra se dirigieron dos expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwic, y el segundo en Aylesford, en el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama de eximia santidad, “dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por divina inspiración”.
Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido en Europa, y en él Simón Stock era llamado “milagrosamente” al oficio de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.
La Orden sufría en toda su gravedad las consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al Papa Inocencio IV y también a los próceres seculares. De hecho desde 1247,a 1252 consiguió del Papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación más antigua está concebida en estos términos:
“San Simón… suplicaba constantemente a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen, diciendo con toda devoción: Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los carmelitas da privilegios, estrella del mar. Se le apareció la bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: “Este será el privilegio para ti y para todos los carmelitas, que quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará”.
Tal fue la gran promesa, que originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.
Lo restante de la vida de San Simón se confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la grande obra que Dios le reservara.
Después de veinte años de buen gobierno (según un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).
La fama de santidad que le había acompañado en vida se acrecentó después de la muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo, y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.
Autor: BARTOLOMÉ M. XIBERTA, O. C. D.
SAN SIMÓN STOCK Y LA VIRGEN DEL CARMEN
Nuestra Señora del Carmen (imagen venerada en la catedral de Cádiz, España)
En la madrugada del 16 de Julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se apareció a San Simón Stock, superior general de la Orden, al que le entregó sus hábitos y el Escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. La Santísima Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, promesa que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía principal de la Virgen la muestra portando dicho escapulario.
FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Los marineros y su devoción a la Virgen del Carmen

En la Edad Media se alababa a la Virgen como ‘Estrella del Mar’, ya que los marineros dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con la Virgen María quien, como estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.
Con la invasión de los sarracenos, los Carmelitas tuvieron que abandonar el Monte Carmelo. Una antigua leyenda afirma que antes de partir, se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina, prometiendo ser para ellos su Estrella del Mar.
En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra (1716-1797), impulsó su celebración entre la marinería que él dirigía.
Fue a partir de entonces cuando la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo, por el de la Virgen del Carmen.
Desde entonces, son muchas las localidades, principalmente pesqueras, que celebran grandes procesiones marítimas con motivo de las Fiestas del Carmen. Se trata de trasladar a la Virgen desde la Iglesia hasta el puerto, donde es desembarcada para recorrer la costa, bajo la protección de los marineros y en honor de multitudes.
Todas las profesiones suelen tener un patrón o patrona cuya festividad celebran en algún día determinado. Los marineros festejan a nuestra Señora la Virgen del Carmen, y lo hacen con un fervor especial, tal vez por las características propias de su trabajo, sometido en muchas ocasiones a situaciones extremas de la mar.
Hay cuatro marinas que tienen a la Virgen del Carmen como su patrona: la Marina Deportiva y de Recreo, disfrutando del mar desde una perspectiva de ocio y competición; la Marina Mercante, transportando pasajeros y mercancías entre los puertos marítimos del mundo; la Marina de Pesca, arrancando los frutos de las entrañas del mar, casi siempre con gran sacrificio, no sólo físico, sino también en coste de vidas humanas; y la Marina Institucional (militar, Guardia Civil del Mar, Servicio de Vigilancia Aduanera…), cuidando de todos ellos, prestando ayuda humana o material, protegiendo las reservas biológicas, o garantizando que todas las demás marinas puedan desarrollar sus actividades en paz con nuestros vecinos.
Pero, ¿quién es la Virgen del Carmen, y porqué los marineros le profesan tanta devoción? Antes de introducirnos en la figura de la Virgen, conozcamos su historia y mitología:
El nombre Carmen procede de Carmelo, un monte situado en Haifa, una población del norte de Israel, en Galilea. Está enclavada en una cordillera situada sobre el Mar Mediterráneo, y su nombre en hebreo, Karmel, significa “viñedo de Dios”, pues era esta una zona muy fértil cubierta de viñedos y vegetación. En el siglo IV a.C., un filósofo llamado Lamblichus describió el Monte Carmelo como “el más santo de todos los montes”. La palabra transcendió sus fronteras, y así, en España, está representada en Granada por los famosos “Cármenes”, unos espacios públicos o privados, cerrados, en parte huerto y en parte jardín.
En el monte Carmelo se inició la devoción a la Virgen del Carmen. En los capítulos 17 al 21, Libro Primero de los Reyes, de la Biblia, se describe la vida del Profeta Elías (año 850 a.C.). En ellos hay una cita que dice que las gentes de aquellas tierras de Haifa eran paganas, y adoraban al dios Baal. Elías, que predicaba los mensajes de Yahvé, ante una pertinaz sequía les propuso organizar un sacrificio en la ladera del Monte Carmelo, cada cual rezando a su respectivo Dios, con objeto de invocar la lluvia que hacía tres años que no aparecía. Los seguidores de Baal sacrificaron un novillo en medio de oraciones, pero sin obtener respuesta. Por su parte, Elías y sus acompañantes también tomaron otro novillo, y dice la leyenda que al poco tiempo fuego y grandes truenos cayeron sobre el altar que erigieron para el sacrificio. Los seguidores de Elías subieron a la cima de la montaña, y desde allí observaron que una pequeña nube ascendía desde el mar. De pronto se oscureció el cielo con nubes, arreció el viento y se hizo presente una lluvia abundante. En esa nube, la iglesia quiso reconocer la imagen anunciadora de la Virgen María, pues aun faltarían casi 900 años para su nacimiento.
Desde entonces muchas personas se reunían en el Monte Carmelo para orar y hacer penitencia, e incluso seguir una vida eremita. Estos religiosos que mostraban tanta devoción erigieron un templo en esa montaña, y la gente comenzó a llamarles los Carmelitas. Esa forma de vida y oración continuó mucho más tarde, a partir del siglo III, siguiendo el modelo de Jesucristo. Ya en el siglo XII, unos devotos de Tierra Santa escogieron a la Virgen María como su patrona, e instalaron en el mismo valle de sus antecesores la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Esta fue la cuna de la Orden de los Carmelitas, y el nacimiento de la advocación a Nuestra Señora del Carmen.
Uno de los célebres monjes carmelitas fue San Simón Stock; el sobrenombre “Stock” (en inglés “tronco”) es debido a que, según la tradición, vivió muy austeramente durante 20 años en el interior del tronco de un roble. Simón, gran devoto de la Virgen, siempre le pedía un privilegio para su orden religiosa. Tras numerosas súplicas, un 16 de julio de 1251 se le apareció la santísima virgen, entregándole con sus propias manos el escapulario, hábito que pasaría a ser su distintivo.
Este símbolo prometía ayudas muy especiales a quien lo portase como un acto de devoción a la Virgen, así como deseo de conversión a una vida más santa. A partir de esa fecha, la congregación de los Carmelitas adopta la conocida figura de la Virgen del Carmen: La Madre y el Niño aguantando el escapulario.
En el siglo XVII, el Papa Pablo V fijó el 16 de julio como la fecha para la festividad de Nuestra Señora la Virgen del Carmen.
Existen variadas narraciones de supuestos milagros atribuidos a la Virgen del Carmen. Se relata a continuación uno muy significativo relacionado con su escapulario:
En el verano de 1845 el barco inglés, “Rey del Océano” se hallaba en medio de un feroz huracán. Las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón.
Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.
Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.
La vinculación de la Virgen del Carmen con los hombres y mujeres de la mar
Ya en la Edad Media, se asumía que María significaba “estrella del mar”, en latín “Stella Maris”. El propio general de la orden de los Carmelitas, San Simón Stock, aclamaba a María como “Estrella del Mar” y “Flor del Carmelo”, definición igualmente seguida por muchos otros carmelitas. Así, a San Simón se le atribuye la siguiente plegaria:
“Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!.En España, las fiesta de la la Virgen del Carmen ya eran muy populares entre los marineros con anterioridad al siglo XVIII, pero fue en este siglo cuando el almirante Antonio Barceló Pont de la Tera (1718-1797), fomentó esta celebración entre la marinería a su cargo. Paulatinamente, la Marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen. Por Real Orden de 19 de abril de 1901 fue proclamada la Virgen del Carmen como patrona de la Armada Española.
En varios países de hispanoamérica la Virgen del Carmen es venerada. Algunos grupos de profesiones, como los transportistas, y también cuerpos militares, la han adoptado como patrona. En España, los marineros de pesca suelen llevar la iniciativa en la organización de los festejos a la patrona, pues no obstante, de todas las marinas, son el colectivo que más vidas ha dejado en el mar, si exceptuamos la Marina militar en tiempos de guerra.
La patrona, es para los marineros de pesca la más hermosas de las vírgenes, y probablemente la más venerada. Cuando llega el día, los marineros engalanan sus embarcaciones con flores, cintas y banderas de señales, y tras llevar en procesión a la Virgen por las calles, la embarcan y conducen unas cuantas millas en el mar, para que bendiga las aguas, que es donde ejercen su trabajo y dejan su vida, todo ello en un ambiente de gran emoción, rodeada de numerosas embarcaciones de todo tipo, igualmente engalanadas, que no dejan de hacer sonar bocinas y sirenas, en una manifestación de orgullo y alegría.
En los actos religiosos se desborda también mucha emoción y sentimiento hacia la Virgen del Carmen. Es el día en que muchas personas le hacen ofrendas, y le piden protección para los familiares que se encuentran ausentes en la mar, para que regresen sin novedad. También es tiempo de orar por aquellos que desaparecieron o que no regresaron con vida.
Todos estos actos suelen cerrarse cantando el coro la Salve marinera, acompañado por todos los presentes. Se trata de una composición muy emotiva, cuyo texto evoca la pureza y hermosura de la Virgen, y el símbolo de unión de todos los marinos.
Dice así:Salve, estrella de los mares,
de los mares iris de eterna ventura
salve, oh fénix de hermosura
madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia de consuelo
fervoroso, llegue al cielo,
y hasta Ti, hasta Ti nuestro clamor.
Salve, Salve, estrella de los mares
Salve, estrella de los mares
Sí, fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
Salve, salve, Estrella de los mares
Estrella de los mares,
salve, salve, salve, salve.
La Marina militar celebra igualmente esta festividad, y colabora en muchas ocasiones conjuntamente con la Marina de pesca en la organización de los actos. El día de la fiesta, los marinos militares visten su uniforme blanco de gala, como blanca es la pureza de su patrona, y colocan en el pecho las condecoraciones, de hecho es una de las pocas celebraciones en que tienen el orgullo de exhibirlas. Naturalmente, se engalanan los buques que están en puerto, y ese día toda la dotación recibe una comida especial.
En la mar, la Marina militar nunca olvida su devoción a la Virgen del Carmen, y así, todos los días, al ocaso, cuando el Sol se oculta dejando a los barcos y sus dotaciones en brazos de las tinieblas, desde el puente de mando, con la imagen cercana de la Virgen o con ella en el pensamiento, se reza a Dios una oración, corta pero muy sentida, que dice así:
Tú que dispones
de viento y mar,
haces la calma,
la tempestad.
Ten de nosotros,
Señor, piedad,
piedad, Señor,
Señor, piedad.
A continuación se da las buenas noches a toda la dotación, y así hasta un nuevo día, al amparo de Nuestra Señora la Virgen del Carmen.
En la Edad Media se alababa a la Virgen como ‘Estrella del Mar’, ya que los marineros dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con la Virgen María quien, como estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.
Con la invasión de los sarracenos, los Carmelitas tuvieron que abandonar el Monte Carmelo. Una antigua leyenda afirma que antes de partir, se les apareció la Virgen mientras cantaban el SalveRegina, prometiendo ser para ellos su Estrella del Mar.
En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de laTerra (1716-1797), impulsó su celebración entre la marinería que él dirigía.
Fue a partir de entonces cuando la marina española fue sustituyendoel patrocinio de San Telmo, por el de la Virgen del Carmen.
Desde entonces, son muchas las localidades, principalmentepesqueras, que celebran grandes procesiones marítimas con motivo de las Fiestas del Carmen. Se trata de trasladar a la Virgen desde la Iglesia hasta el puerto, donde es desembarcada para recorrer la costa, bajo la protección de los marineros y en honor de multitudes.
La Virgen del Carmen es también protectoras de las animas benditas, almas en pena que vagan por la tierra. Se dice que cada petición que se le hace a las animas es cumplida en el tiempo que ellas estimas o creen oportuno. Se le reza tres ave María y después de las tres oraciones se pide el deseo y se impone la penitencia. Estas no dan nada sin recibir algo a cambio. Y sobre todo ahí que tener cuidado, ya que si ellas cumplen su promesa y no reciben a cambio su recompensa se vengan, te avisan tres veces y su venganza suele ser quitando te o dañando te en lo que más quieres. Una vez que ellas te han cumplido y tu has cumplido con ellas, se dice que se libera un alma atrapada.
También se le reza la siguiente oración.
¡OH! MIS TRECE ANIMAS BENDITAS A USTEDES PIDO POR EL AMOR DE DIOS QUE MI RUEGO SEA ATENDIDO.
MIS TRECE ALMAS BENDITAS A USTEDES PIDO POR LA SANGRÉ QUE JESÚS DERRAMO, QUE MI RUEGO SEA ATENDIDO, MI SEÑOR JESUCRISTO QUE A USTEDES PROTEGE, ME CUBRA CON SUS BRAZOS Y ME PROTEJA CON SUS OJOS.
OH DIOS DE BONDAD, TU QUE ERES MI DEFENSOR EN LA VIDA Y EN LA MUERTE, PIDO QUE ME LIBRES DE LAS DIFICULTADES QUE ME AFLIGEN (PIDE TUS NECESIDADES: MATERIALES, ESPIRITUALES, AFECTIVAS).
SI ME CUMPLEN LO QUE DESEO, PROMETO QUE QUEDARÉ DEVOTA(O) DE USTEDES Y MANDARÉ A PUBLICAR SU ORACIÓN Y REZARE TRECE PADRE NUESTROS Y 13 AVE MARÍAS, DURANTE TRECE DÍAS.
Esta oración es muy eficaz, si la rezas con fe y da buenos resultados. Después enciende una vela blanca y se encomienda las a las 13 animas benditas y tu ruego, petición será concedido.
Esto me recuerda una historia que me contó mi madre.
Cuenta mi madre que estaban pasando una mala época, su abuela, o sea mi bisabuela, tenía mucha fe en la virgen del carmen y las animas benditas, así que le pidió con mucha fe que le ayudara. Fueron pasando los días y a la pobre se le olvido por completo la promesa que hizo por aquello que había sido concedido. Un día salió a labra las sabanas a la puerta de la casa, como se hacía antiguamente. Estaba frotando las sabanas en su barreño y tendiéndolas, cuando escucho una voz que la llamaba. Cuando se giro vio a una persona con una túnica negra y una mano huesuda que la iba a tocar. Se dio un susto de muerte, le contó lo que había pasado a mi abuela, pero ella no creyó a su madre, así que fueron a recoger las sabanas. Cuando llegaron las sabanas estaban hechas tiras.Las dos se miraron y mi abuela le dijo a mi bisabuela “mama¿tu no le pediste algo a las animas?” entonces recordó su promesa y fue en seguida a cumplirse la. Mi madre dice que ese aviso fue más que suficiente, no hizo falta que llegaran los otros dos.
Una forma de amistarse con ella, es regalándole rosas amarillas, el color de la amistad.
En la Edad Media fue muy común llamar a la Virgen María “stella maris”, la estrella del mar. Los carmelitas a la vez que llamaron a María la “Flor del Carmelo” -ellos nacieron como orden religiosa en el Monte Carmelo- la invocaron como la “Estrella del Mar”. Así se dirigió a la Virgen San Simón Stock para pedirle la protección sobre los carmelitas: Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!.declarada Patrona de la Marina de Guerra la Santísima Virgen del Carmen, que ya lo es de hecho de todos los navegantes.
Como Estrella del Mar es conocida la Virgen del Carmen por los marineros. En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra impulsó la celebración de su fiesta entre los marineros que él mandaba. A partir de este momento, y en un proceso lento, la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen, y es que como canta la copla popular por encima de las olas van españolas galeras, y la Virgen del Carmelo es su mejor timonera. A lo largo del siglo XIX también los pescadores toman a la Virgen del Carmen como patrona, aunque muchos siguen invocando el patrocinio de San Pedro, y lo mismo sucede con la marina mercante. El 19 de abril de 1901 por una una Real Orden se proclama oficialmente a la Virgen del Carmen como patrona de la Marina de España. Esta disposición, refrendada por las firmas de la entonces Reina Regente, doña María Cristina de Habsburgo, y de su ministro de Marina, don Cristóbal Colón, duque de Veragua, decía queSu Majestad el Rey (q.D.g.) y en su nombre la Reina Regente del Reino, se ha servido disponer sea
Lo mismo que los carmelitas muchos escritores antiguos llamaron a la Virgen Estrella del Mar, entre otros San Isidoro de Sevilla, Alcuino de York y Pascasio Radberto, quien en el siglo IX escribía que María es la Estrella del Mar a la que debemos seguir con nuestra fe y comportamiento mientras damos tumbos en el mar proceloso de la vida. Ella nos iluminará para creer en Cristo nacido de ella para salvación del mundo. San Bernardo, el gran impulsor de la devoción mariana en el siglo XII, dedicó a la Virgen, invocada como Estrella del Mar, el siguiente texto: Si se levantan los vientos de la tentación: si te arrastran hacia los acantilados de la desesperación… mira la estrella; invoca a Maria. Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, la envidia, la rivalidad, mira a la Estrella; invoca a María, Estrella de la Mañana.
domingo, 10 de julio de 2011
9 DE JULIO NUESTRA SEÑORA DE ITATI
Hoy, en Gotitas de Historia, recuperaremos la historia de la imágen de la Virgen de Itatí. Venerada por miles de files, esta imagen representa una Virgen de cabello negro, de pie sobre una media luna, con las manos juntas en posición de oración, con un rosario rodeandolas.
Sin dudas la belleza de la imagen de Nuestra Señora de Itatí, impacta cada ocasión en que una persona tiene la posibilidad de apreciarla. Su tez morena y la dulzura de sus ojos de Madre, que parecieran constantemente estar mirando a quien acude a ella, hacen que su rostro transmita una sensación de inmensa paz y tranquilidad.
Esta imagen, cuyo cuerpo fue tallado en timbó y su rostro en nogal, mide un metro veintiséis centímetros de altura (1,26 m), representa una Virgen de cabello negro, de pie sobre una media luna, con las manos juntas en posición de oración, con un rosario rodeandolas.
Viste un manto azul, con detalles bordados en dorado y en su cabeza una túnica blanca, sobre la que reposa la corona, rodeada de doce estrellas, que el 16 de Julio de 1900, en el atrio de la Iglesia de la Cruz de los Milagros de la Ciudad de Corrientes, el doctor Paendo de Lastra y Gordillo, por ese entonces obispo de Paraná, Corrientes y Misiones, colocara sobre sus sienes, misma que el Papa León XIII, bendijera en su capilla del Vaticano.
El 23 de abril de 1918, la Virgen de Itatí, fue proclamada Patrona de la Diócesis de Corrientes, creada en 1910 por el Papa Pío X, y hoy es reconocida como protectora de todo el NEA.
Pero, ¿cómo y de dónde llegó esta hermosa imagen a los dominios de Santa Ana? La misma imagen era venerada ya cuando fray Luis de Bolaños y fray Alonso de San Buenaventura, abandonando las misiones del Guairá, la trajeron consigo y extendieron su culto entre los que poblaban los dominios del Yaguarón.
Allí, en lo que es hoy Taba Cué se le construyó un humilde oratorio con las piedras que abundan en el Paraná. Una irrupción de los indios comarcanos, del sur del Tebiacuarí, destruyó el oratorio y se llevó la imagen. Hallada en la reducción de Bolaños, en el cuarto de fray Luis Gómez, de donde la volvió a arrebatar un indio principal llamado José, que poseía una chacra cerca del arroyo Yaguarí, en donde sus hijos pequeños, se dedicaban a la pesca.
En una ocasión en que el Paraná bajó, los indiecitos no pudieron hallar pesca en el arroyo y se fueron hasta el recodo del profundo cauce del río, en las inmediaciones de la Calería, y frente a la llamada lsla Verde, cuál seria el asombro de los indios al divisar sobre una piedra la imagen arrebatada de la Iglesia de la reducción, con su misma indumentaria tallada y el mismo noble y piadoso porte de súplica! La admiración cobró proporciones en aquellas almas sencillas que de inmediato emprendieron el retorno. El padre doctrinero fray Luis Gómez fue informado enseguida y organizó el traslado de la lmagen de Yaguarí.
Pero llegamos a un punto que nos desconcierta de nuevo: según una antigua leyenda oral, que fue alterándose con el correr de los años, "pero que se mantuvo intacta de padres a hijos, en la vida de la población indígena y que, siendo más tarde descuidados y saqueados los archivos del pueblo y menospreciados los antiguos informes, solo se conservó en sustancia", parece que luego del traslado de la imagen a Yaguarí, desapareció sorpresivamente y tras una afanosa búsqueda fue hallada en el mismo lugar donde la encontraron los hijos del indio José. Regresada a Yaguarí, volvió a desaparecer, descubriéndosela en el mismo sitio anterior; con lo que el padre doctrinero comprendió que allí deseaba recibir veneración la Virgen. En consecuencia, el padre Gómez resolvió trasladar la población a las inmediaciones del lugar del hallazgo. "Por otra parte, Yaguarí debía forzosamente trasladarse, ya qué su situación se prestaba a los atropellos, mientras que el lugar del hallazgo, por lo alto y abrupto, se prestaba más para la defensa contra las irrupciones."
Podemos, considerar que, piadosa y maternal, la Virgen indicó el lugar estratégico , para que su culto no se viera impedido por los continuos sobresaltos que debía experimentar en el viejo Yaguarí.
Santa Ana quedó abandonado, siendo desde entonces conocido con el nombre guaraní de Taba-Cué (que fue pueblo); la nueva población recibió su bautismo mariano con el nombre de Pueblo de los Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatin, que más tarde fue cambiado por el de Pueblo de la Pura y Limpia Concepción de ltatin por fray Juan de Gamarra.
Fragmento de:"Historia de Nuestra Señora de Itatí" de J. L. Fontenla, 1947.
Escribe: Guillermo Reyna Allan
viernes, 8 de julio de 2011
50 aniversario de garabandal
EL 50 ANIVERSARIO DE GARABANDAL. En el presente articulo se enseña y se revelan los Impactantes Signos y Símbolos de las más de 2.300 Apariciones de Garabandal en España y su muy Relevante Importancia para la Iglesia y el Mundo actual
Todos los signos y simbolismos que se descubren en las apariciones de Garabandal nos muestran su trascendencia para este tiempo. Nada ocurre si no es por la voluntad de Dios, y Garabandal ocupa un lugar especialísimo dentro del plan de salvación para el hombre de este tiempo.
Nuestra Señora de Garabandal
La Santísima Virgen al aparecerse en Garabandal permanece un largo periodo de tiempo en medio de sus hijos, y esto de manera casi continua, tanto de día como de noche, entre julio de 1961 y enero de 1963[1], contándose más de 2,300 apariciones… Todo esto lleva a decir a S.S. Paulo VI: "¡Es la historia más bella de la humanidad desde el nacimiento de Jesucristo; es como una segunda vida de la Santísima virgen sobre la tierra!" (legión blanca peruana (7-11-68).
La Santísima Virgen, en su porte y presencia, nos manifiesta todas las características de las jóvenes judías de Nazaret: "El rostro alargado, la nariz fina y larga… los ojos negros, muy dulces y misericordiosos, más bien grandes" (Diario de Conchita).
Según las niñas jamás la vieron con un velo sobre la cabeza; en efecto, según la costumbre nazarena, las jóvenes solteras no llevaban velo. También la ropa talar blanca y el manto azul, sin hebilla, recuerda a Palestina.
La Virgen trae el escapulario marrón en la mano derecha, en una de sus caras una pequeña montaña, y en la otra una cruz… Estamos ante la presencia del Escapulario del Monte Carmelo. La Virgen lleva el escapulario al modo de un manípulo sacerdotal ("manipulus" significa puñado de hierbas, de gavillas recogidas cuando la recolección) esto quiere decir que no solamente debe ser devoción de los últimos tiempos como lo enseña Fátima, sino que también nos debemos preparar para la última recolección, la última cosecha de las gavillas de méritos de penitencia y sacrificio que deben de ofrecer nuestras vidas.
El signo que señala los ÚLTIMOS TIEMPOS son las 12 estrellas que conforman la corona de la Virgen y que nos recuerdan las 12 estrellas de la Mujer del Apocalipsis, vestida de sol y que va a hacer la guerra en contra del dragón (XII, 1-6).
El Monte Carmelo[2]
La Santísima Virgen María aparece en Garabandal bajo la advocación de "Nuestra Señora del (Monte) Carmelo". La montaña del Carmelo es célebre en la historia. El profeta Elías purificó el Monte Carmelo del culto que ahí recibía Baal (cfr. III Reyes XVIII, 17-40). Es también en la cumbre del Carmelo donde Elías tuvo la revelación de la Virgen María, por medio del símbolo de la pequeña nube que venía del mar (cfr. III Reyes XVIII, 41-46).
Carmelo viene de la raíz "Carm" – "Kerem" que significa viña, y "El" que significa Dios o Señor; es decir, viña del Señor.
Es una tradición constante que El Carmelo es figura de la Iglesia y figura de María Inmaculada. El Monte Carmelo, pues, está ligado al culto a la Virgen y está ligado también a la historia de Israel con la acción del profeta Elías. Es así entonces que al querer aparecer la Santísima Virgen con el título de Nuestra Señora del Monte Carmelo, está Ella señalando una intervención a favor del Nuevo Israel de Dios: la Iglesia.
Nuestra Señora del Monte Carmelo se aparece el 2 de julio de 1961, día de la fiesta de la Visitación de Nuestra Señora; la relación con la Visitación en el sexto mes de la concepción y gestación de Juan el Bautista en el seño de Santa Isabel, resulta muy evidente.
La primera aparición de San Miguel tuvo lugar el día 18 de junio y 6 días después, el día 24, fiesta de San Juan Bautista, Conchita y sus compañeras advierten a los pies del ángel el rótulo que lleva el 1° mensaje del que ellas tendrían conocimiento el 4 de julio por medio de la Santísima Virgen, y que darían a conocer al mundo el 18 de octubre. En efecto, el 1° mensaje contiene el llamado a la penitencia y sacrificio que identifican el espíritu de Juan el Bautista; pero Jesucristo dice que Juan el Bautista es Elías que había de venir (Mt XI, 14) porque en Juan estaba el espíritu y la fuerza de Elías (Lc. I, 17). Por tanto, en Garabandal se anuncia la vuelta del Padre de los Profetas sobre el Monte Carmelo del fin de los tiempos, de los tiempos escatológicos… Elías.
Garabandal o la Visitación del Segundo Advenimiento
El plan de Dios sobre su creación tiene, por lo que respecta al pecado, tres épocas:
* La primera, la época de la ley del temor o época de la penitencia. Es decir, la Iglesia Judaica.
* La segunda, la época de la ley de la gracia o época de la remisión de los pecados y de la santificación. Es decir, la Iglesia Católica.
* La tercera, la época de la ley de la gloria o época del reino de gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Es decir, la Iglesia de la Jerusalén terrestre.
Ahora bien, en la aurora de la primera época, María está allí, INVISIBLE, pero presente y actuante en la promesa de Dios a través de Abraham, Isaac, Jacob, Elías…
Por su parte, en la aurora de la segunda época, la Santísima Virgen está allí, VISIBLE y actuante, llevando en su seno virginal al Creador de todas las cosas. María visita a su prima Santa Isabel quien lleva en su seno al precursor, Juan Bautista, que posee el espíritu y la fuerza de Elías…
Finalmente, en la aurora de la tercera época, María anuncia a la Iglesia Católica la última cosecha; la que una vez recogida constituirá su gloria.
En efecto, las apariciones de Garabandal reiteran, como al pie de la letra, la Visitación que en la segunda época inició el primer advenimiento, comunicando la realidad anticipada de la redención y de las gracias divinas a los Juan Bautista, Zacarías e Isabel en la plenitud de los tiempos. La Visitación de María a Santa Isabel en las montañas de Judá aportó a la Iglesia Judaica la profecía, la gracia anticipada del advenimiento del redentor para convertirla en Iglesia Católica.
La visitación del segundo advenimiento o apariciones de Garabandal, en el alba de la tercera época comunica la realidad anticipada de la remisión de los pecados y de la resurrección de la carne a lo Juan Bautista, Zacarías e Isabel del fin de los tiempos. La Visitación de María en las montañas de Garabandal aporta a la Iglesia Católica la noticia anticipada del advenimiento glorificador que alumbrará el reino de Cristo en la tierra.
Miguel Arcángel
Resulta entonces que las apariciones de Garabandal parecen anunciar felizmente el misterio de la Parusía (presencia de Cristo en poder y gracia) en su doble aspecto de Juicio y Glorificación, de Justicia y Misericordia. Es por lo mismo, sin duda, por lo que Miguel Arcángel "abre" las apariciones de Garabandal el 18 de junio de 1961; se encuentra al lado de la Santísima Virgen el 2 de julio; desempeña el oficio de ser ministro extraordinario de la Eucaristía – particularmente el 18 de julio de 1962, el día del milagro de la Forma – aportando así el alimento fortificante, el viático para este momento trascendental de la historia; es el heraldo de nuestra Señora para dar las últimas órdenes y es el que clausura oficialmente estas apariciones con su venida para el segundo mensaje el 18 de junio de 1965.
Aquí en Garabandal ya no es Gabriel sino Miguel quien, en nombre de Dios, se manifiesta como el Anunciador; su papel y sus anuncios son de gran importancia, pues en ellos encontramos los fenómenos bíblicos que acompañan toda manifestación de Dios: oscuridad, nubes, viento, relámpagos, truenos, luz. Se trata de ni más ni menos que de los días escatológicos: "En aquel tiempo se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo" (Dan. XII, 1). Ángel de los últimos y decisivos combates, viene con la Mujer, enemiga del Dragón, y la batalla se librará en contra de María y los hijos de María, pero terminará con la derrota de Satanás y el reinado de Jesucristo en la tierra.
El Profeta Elías
No es posible tampoco dudar que, por la naturaleza de los acontecimientos, también San Juan Bautista está allí presente con su espíritu y su fuerza, que no son otros que el espíritu y fortaleza del profeta del Monte Carmelo, Elías Tesbita; así lo confirma la presentación el día 24 de junio (fiesta de la Natividad de San Juan Bautista) del rótulo que porta el primer mensaje, a los pies de Miguel, y que la Santísima Virgen les explicará el 4 de julio para que lo transmitan al mundo el 18 de octubre de 1961. Todo esto también explica el porqué el viernes 30 de junio de 1961, el Sagrado Corazón de Jesús se manifiesta a Jacinta en su bondad y misericordia a través de su mirada penetrante y transformadora. Finalmente, también es la razón del porqué la Santísima Virgen lleva en su mano derecha el escapulario del Monte Carmelo, que significa la gavilla de los méritos de una vida de sacrificio que el Divino Segador recolectará para participar en Su Gloria.
Del mismo modo, las apariciones de Garabandal anuncian a los precursores de esta Parusía, confiriéndoles el espíritu y virtud de Elías (espíritu de penitencia y la fuerza de su justicia) y preparando un nuevo pentecostés (de gloria y de misericordia) en beneficio de los Zacarías e Isabel del final de los tiempos, es decir, del sacerdocio de la Iglesia.
Los Nueve Pinos
En una pequeña hondonada, los pinos dominan el pueblo de Garabandal que se encuentra en la falda de la montaña. El pino, en relación con los cedros de la montaña del Carmelo, es el símbolo de la inmortalidad (esto es a causa de la resina que impregna sus tejidos y los hace casi incorruptibles, permaneciendo siempre verdes) y también de la sabiduría. Los nueve pinos nos recuerdan los nueve coros angélicos. Es por tanto normal que Miguel, su jefe, esté omnipresente en Garabandal.
Finalmente, ¿Por qué el cuerpo incorrupto del Padre Luis Andreu? El padre Luis ha sido el único ser humano que se tenga informacion que haya visto el futuro Milagro de Garabandal y que instantes después falleció (1961) sin explicación alguna aparente. Semanas después, en el curso de unas apariciones la Santísima Virgen prometió que el cuerpo del padre sería desenterrado y encontrado incorrupto el dia del Milagro ¿Quiere Dios confirmar el origen sobrenatural de estas apariciones, lo que sería realmente innecesario después del Aviso y el Milagro? ¿O no será más bien, que nos deja entrever un signo de esperanza, dentro del contexto escatológico (tratado de lo último) de estas apariciones, a través de la incorruptibilidad de un cuerpo previamente descompuesto, (pues tuvo que ser exhumado en 1976 y se comprobó su total descomposición) es decir, el anuncio de los cielos nuevos y la tierra nueva, que llegan más a prisa de lo que pensamos, y que será la plenitud del reino de Cristo en la tierra, en la cual "los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados?" (Cor 1, 15, 52).
LUIS EDUARDO LÓPEZ PADILLA
2 DE JULIO DEL 2011
(50 Aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen en Garabandal)
Todos los signos y simbolismos que se descubren en las apariciones de Garabandal nos muestran su trascendencia para este tiempo. Nada ocurre si no es por la voluntad de Dios, y Garabandal ocupa un lugar especialísimo dentro del plan de salvación para el hombre de este tiempo.
Nuestra Señora de Garabandal
La Santísima Virgen al aparecerse en Garabandal permanece un largo periodo de tiempo en medio de sus hijos, y esto de manera casi continua, tanto de día como de noche, entre julio de 1961 y enero de 1963[1], contándose más de 2,300 apariciones… Todo esto lleva a decir a S.S. Paulo VI: "¡Es la historia más bella de la humanidad desde el nacimiento de Jesucristo; es como una segunda vida de la Santísima virgen sobre la tierra!" (legión blanca peruana (7-11-68).
La Santísima Virgen, en su porte y presencia, nos manifiesta todas las características de las jóvenes judías de Nazaret: "El rostro alargado, la nariz fina y larga… los ojos negros, muy dulces y misericordiosos, más bien grandes" (Diario de Conchita).
Según las niñas jamás la vieron con un velo sobre la cabeza; en efecto, según la costumbre nazarena, las jóvenes solteras no llevaban velo. También la ropa talar blanca y el manto azul, sin hebilla, recuerda a Palestina.
La Virgen trae el escapulario marrón en la mano derecha, en una de sus caras una pequeña montaña, y en la otra una cruz… Estamos ante la presencia del Escapulario del Monte Carmelo. La Virgen lleva el escapulario al modo de un manípulo sacerdotal ("manipulus" significa puñado de hierbas, de gavillas recogidas cuando la recolección) esto quiere decir que no solamente debe ser devoción de los últimos tiempos como lo enseña Fátima, sino que también nos debemos preparar para la última recolección, la última cosecha de las gavillas de méritos de penitencia y sacrificio que deben de ofrecer nuestras vidas.
El signo que señala los ÚLTIMOS TIEMPOS son las 12 estrellas que conforman la corona de la Virgen y que nos recuerdan las 12 estrellas de la Mujer del Apocalipsis, vestida de sol y que va a hacer la guerra en contra del dragón (XII, 1-6).
El Monte Carmelo[2]
La Santísima Virgen María aparece en Garabandal bajo la advocación de "Nuestra Señora del (Monte) Carmelo". La montaña del Carmelo es célebre en la historia. El profeta Elías purificó el Monte Carmelo del culto que ahí recibía Baal (cfr. III Reyes XVIII, 17-40). Es también en la cumbre del Carmelo donde Elías tuvo la revelación de la Virgen María, por medio del símbolo de la pequeña nube que venía del mar (cfr. III Reyes XVIII, 41-46).
Carmelo viene de la raíz "Carm" – "Kerem" que significa viña, y "El" que significa Dios o Señor; es decir, viña del Señor.
Es una tradición constante que El Carmelo es figura de la Iglesia y figura de María Inmaculada. El Monte Carmelo, pues, está ligado al culto a la Virgen y está ligado también a la historia de Israel con la acción del profeta Elías. Es así entonces que al querer aparecer la Santísima Virgen con el título de Nuestra Señora del Monte Carmelo, está Ella señalando una intervención a favor del Nuevo Israel de Dios: la Iglesia.
Nuestra Señora del Monte Carmelo se aparece el 2 de julio de 1961, día de la fiesta de la Visitación de Nuestra Señora; la relación con la Visitación en el sexto mes de la concepción y gestación de Juan el Bautista en el seño de Santa Isabel, resulta muy evidente.
La primera aparición de San Miguel tuvo lugar el día 18 de junio y 6 días después, el día 24, fiesta de San Juan Bautista, Conchita y sus compañeras advierten a los pies del ángel el rótulo que lleva el 1° mensaje del que ellas tendrían conocimiento el 4 de julio por medio de la Santísima Virgen, y que darían a conocer al mundo el 18 de octubre. En efecto, el 1° mensaje contiene el llamado a la penitencia y sacrificio que identifican el espíritu de Juan el Bautista; pero Jesucristo dice que Juan el Bautista es Elías que había de venir (Mt XI, 14) porque en Juan estaba el espíritu y la fuerza de Elías (Lc. I, 17). Por tanto, en Garabandal se anuncia la vuelta del Padre de los Profetas sobre el Monte Carmelo del fin de los tiempos, de los tiempos escatológicos… Elías.
Garabandal o la Visitación del Segundo Advenimiento
El plan de Dios sobre su creación tiene, por lo que respecta al pecado, tres épocas:
* La primera, la época de la ley del temor o época de la penitencia. Es decir, la Iglesia Judaica.
* La segunda, la época de la ley de la gracia o época de la remisión de los pecados y de la santificación. Es decir, la Iglesia Católica.
* La tercera, la época de la ley de la gloria o época del reino de gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Es decir, la Iglesia de la Jerusalén terrestre.
Ahora bien, en la aurora de la primera época, María está allí, INVISIBLE, pero presente y actuante en la promesa de Dios a través de Abraham, Isaac, Jacob, Elías…
Por su parte, en la aurora de la segunda época, la Santísima Virgen está allí, VISIBLE y actuante, llevando en su seno virginal al Creador de todas las cosas. María visita a su prima Santa Isabel quien lleva en su seno al precursor, Juan Bautista, que posee el espíritu y la fuerza de Elías…
Finalmente, en la aurora de la tercera época, María anuncia a la Iglesia Católica la última cosecha; la que una vez recogida constituirá su gloria.
En efecto, las apariciones de Garabandal reiteran, como al pie de la letra, la Visitación que en la segunda época inició el primer advenimiento, comunicando la realidad anticipada de la redención y de las gracias divinas a los Juan Bautista, Zacarías e Isabel en la plenitud de los tiempos. La Visitación de María a Santa Isabel en las montañas de Judá aportó a la Iglesia Judaica la profecía, la gracia anticipada del advenimiento del redentor para convertirla en Iglesia Católica.
La visitación del segundo advenimiento o apariciones de Garabandal, en el alba de la tercera época comunica la realidad anticipada de la remisión de los pecados y de la resurrección de la carne a lo Juan Bautista, Zacarías e Isabel del fin de los tiempos. La Visitación de María en las montañas de Garabandal aporta a la Iglesia Católica la noticia anticipada del advenimiento glorificador que alumbrará el reino de Cristo en la tierra.
Miguel Arcángel
Resulta entonces que las apariciones de Garabandal parecen anunciar felizmente el misterio de la Parusía (presencia de Cristo en poder y gracia) en su doble aspecto de Juicio y Glorificación, de Justicia y Misericordia. Es por lo mismo, sin duda, por lo que Miguel Arcángel "abre" las apariciones de Garabandal el 18 de junio de 1961; se encuentra al lado de la Santísima Virgen el 2 de julio; desempeña el oficio de ser ministro extraordinario de la Eucaristía – particularmente el 18 de julio de 1962, el día del milagro de la Forma – aportando así el alimento fortificante, el viático para este momento trascendental de la historia; es el heraldo de nuestra Señora para dar las últimas órdenes y es el que clausura oficialmente estas apariciones con su venida para el segundo mensaje el 18 de junio de 1965.
Aquí en Garabandal ya no es Gabriel sino Miguel quien, en nombre de Dios, se manifiesta como el Anunciador; su papel y sus anuncios son de gran importancia, pues en ellos encontramos los fenómenos bíblicos que acompañan toda manifestación de Dios: oscuridad, nubes, viento, relámpagos, truenos, luz. Se trata de ni más ni menos que de los días escatológicos: "En aquel tiempo se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo" (Dan. XII, 1). Ángel de los últimos y decisivos combates, viene con la Mujer, enemiga del Dragón, y la batalla se librará en contra de María y los hijos de María, pero terminará con la derrota de Satanás y el reinado de Jesucristo en la tierra.
El Profeta Elías
No es posible tampoco dudar que, por la naturaleza de los acontecimientos, también San Juan Bautista está allí presente con su espíritu y su fuerza, que no son otros que el espíritu y fortaleza del profeta del Monte Carmelo, Elías Tesbita; así lo confirma la presentación el día 24 de junio (fiesta de la Natividad de San Juan Bautista) del rótulo que porta el primer mensaje, a los pies de Miguel, y que la Santísima Virgen les explicará el 4 de julio para que lo transmitan al mundo el 18 de octubre de 1961. Todo esto también explica el porqué el viernes 30 de junio de 1961, el Sagrado Corazón de Jesús se manifiesta a Jacinta en su bondad y misericordia a través de su mirada penetrante y transformadora. Finalmente, también es la razón del porqué la Santísima Virgen lleva en su mano derecha el escapulario del Monte Carmelo, que significa la gavilla de los méritos de una vida de sacrificio que el Divino Segador recolectará para participar en Su Gloria.
Del mismo modo, las apariciones de Garabandal anuncian a los precursores de esta Parusía, confiriéndoles el espíritu y virtud de Elías (espíritu de penitencia y la fuerza de su justicia) y preparando un nuevo pentecostés (de gloria y de misericordia) en beneficio de los Zacarías e Isabel del final de los tiempos, es decir, del sacerdocio de la Iglesia.
Los Nueve Pinos
En una pequeña hondonada, los pinos dominan el pueblo de Garabandal que se encuentra en la falda de la montaña. El pino, en relación con los cedros de la montaña del Carmelo, es el símbolo de la inmortalidad (esto es a causa de la resina que impregna sus tejidos y los hace casi incorruptibles, permaneciendo siempre verdes) y también de la sabiduría. Los nueve pinos nos recuerdan los nueve coros angélicos. Es por tanto normal que Miguel, su jefe, esté omnipresente en Garabandal.
Finalmente, ¿Por qué el cuerpo incorrupto del Padre Luis Andreu? El padre Luis ha sido el único ser humano que se tenga informacion que haya visto el futuro Milagro de Garabandal y que instantes después falleció (1961) sin explicación alguna aparente. Semanas después, en el curso de unas apariciones la Santísima Virgen prometió que el cuerpo del padre sería desenterrado y encontrado incorrupto el dia del Milagro ¿Quiere Dios confirmar el origen sobrenatural de estas apariciones, lo que sería realmente innecesario después del Aviso y el Milagro? ¿O no será más bien, que nos deja entrever un signo de esperanza, dentro del contexto escatológico (tratado de lo último) de estas apariciones, a través de la incorruptibilidad de un cuerpo previamente descompuesto, (pues tuvo que ser exhumado en 1976 y se comprobó su total descomposición) es decir, el anuncio de los cielos nuevos y la tierra nueva, que llegan más a prisa de lo que pensamos, y que será la plenitud del reino de Cristo en la tierra, en la cual "los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados?" (Cor 1, 15, 52).
LUIS EDUARDO LÓPEZ PADILLA
2 DE JULIO DEL 2011
(50 Aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen en Garabandal)
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