lunes, 19 de septiembre de 2011


Posteriormente, el 25 de mayo de 1998, Juan Pablo II les expresaba a los religiosos de la Orden de la Merced:
"...Vuestro carisma os lleva a mirar solícitamente las diversas formas de esclavitud presentes en la vida actual del hombre con sus miserias morales y materiales. Ello exige de vosotros un compromiso cada vez más grande para el anuncio del Evangelio.
Como recuerda la Exhortación Apostólica Vita consecrata: «Otra provocación está hoy representada por un materialismo ávido de poseer, desinteresado de las exigencias y los sufrimientos de los más débiles y carente de cualquier consideración por el mismo equilibrio de los recursos de la naturaleza. La respuesta de la vida consagrada está en la profesión de la pobreza evangélica, vivida de maneras diversas, y frecuentemente acompañada por un compromiso activo en la promoción de la solidaridad y de la caridad» (n. 89).
La larga tradición de vuestra orden os llama a vivir la pobreza, fortalecida y sostenida por la obediencia y la castidad, «con espíritu mercedario», es decir, como un continuo acto de amor hacia los que son víctimas de la esclavitud, como capacidad de compartir sus sufrimientos y esperanzas y como disponibilidad a la acogida cordial.
Vuestra orden, desde sus orígenes, ha venerado a la Virgen María bajo la advocación de Madre de la Merced, y la ha elegido como modelo de su espiritualidad y de su acción apostólica. Experimentando su presencia continua e imitando su disponibilidad, los mercedarios han afrontado con valor y confianza los compromisos, a menudo pesados y difíciles, de la misión redentora.
Al contemplar su gran fe y su total obediencia a la voluntad del Señor, aprendieron a leer en los acontecimientos de la historia las llamadas de Dios y a estar disponibles con generosidad renovada al servicio de las víctimas de la pobreza y de la violencia. A Ella, Mujer libre porque es llena de gracia, han dirigido su mirada para descubrir en la oración y en el amor de Dios el secreto para vivir y anunciar la libertad que Cristo nos ha adquirido con su sangre.
A las puertas de un nuevo milenio, mientras la Iglesia se prepara para celebrar los dos mil años de la Encarnación del Hijo de Dios, deseo confiar a la Madre de Dios vuestros proyectos apostólicos, las decisiones capitulares y las esperanzas que os animan, para que Ella os dé la alegría de ser instrumentos dóciles y generosos en el anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo.
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Les invitamos a inscribirse en el e-Curso "LAS VIRTUDES DE MARÍA SANTÍSIMA" que hemos terminado de escribir y diseñar el 8 de septiembre de 2011, festividad del NACIMIENTO DE LA INMACULADA VIRGEN MARÍA.
Cada uno de los capítulos que contiene el e-Curso desarrolla una a una las Virtudes de María Santísima descriptas por San Alfonso María de Ligorio en su libro Las Glorias de María.  Asimismo hemos incluído en la introducción y en cada capítulo textos catequéticos y oraciones del Beato Juan Pablo II y del Papa Benedicto XVI.
AMOR A DIOS
AMOR AL PRÓJIMO
CASTIDAD
ESPERANZA
FE
HUMILDAD
OBEDIENCIA
ORACIÓN
PACIENCIA
POBREZA
Para inscribirse solo deben llenar un formulario con su nombre y su correo electrónico desde la siguiente dirección:
Al realizar la inscripción de inmediato recibirá en su correo electrónico nuestro mensaje de bienvenida y luego cada siete días recibirá cada uno de los diez capítulos que contiene este e-Curso.
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"¡Queridos hijos!:  estoy en medio de ustedes porque deseo ayudarlos a superar las pruebas que este tiempo de purificación pone delante de ustedes. Hijos míos, una de ellas es el no perdonar y el no pedir perdón. Cada pecado ofende el amor y os aleja de Él; ¡Mi Hijo es el Amor! Por eso, hijos míos, si desean caminar conmigo hacia la paz del Amor de Dios, deben aprender a perdonar y a pedir perdón. ¡Gracias! Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 2/9/2010

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