oracion de sanidad
ORACIÓN A LA PRECIOSISIMA SANGRE DE JESÚS
“Todos los demonios unidos, son impotentes sobre aquellos que se cubren con la Divina Sangre y buscan refugio en las llagas de Jesús.” (Madre Catalina Aurelia, Fundadora de las hermanas Adoradoras de la Preciosa Sangre).
OREMOS:
“Señor Jesús, en Tu Nombre, y con el Poder de Tu Sangre Preciosísima, sellamos toda persona, hecho o acontecimiento, a través de los cuales el Enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús, sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del Infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús, rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús, que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael, y toda su corte de Santos y Ángeles.
Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitamos (nombrar a cada uno de ellos), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que El generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús, sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre Preciosísima alrededor de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús, sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar cada una de ellas).Con el Poder de la Sangre Preciosísima de Jesús, sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías, y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con tu Sangre Preciosísima sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria y del mundo, a fin de que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por tu Sangre Preciosísima y por tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén. (Un Ave María por la persona propagadora de esta Oración a la Sangre Preciosa de Cristo).
OFRECIMIENTO DIARIO:
“Padre Eterno, te ofrezco la Sangre Preciosísima de Jesucristo en reparación de mis pecados, en sufragio de las Almas del Purgatorio, y por las necesidades de la Santa Iglesia”.
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